Comprende un estudio desde los mitos del primer hombre en el área cultural Tiahuanaco, la fundación de la ciudad de Cusco, el rol del Héroe Civilizador Wiracochan hasta la fundación del Imperio de los Incas con sus testimonios que lo sustentan como hechos históricos. 

 

Cusco y el Valle Sagrado de los Incas

Información General
 
Titulo: Cusco y el Valle Sagrado de los Incas
Autores  

Fernando Elorrieta Salazar

   

Edgar Elorrieta Salazar

Caracteristicas    Publicado en Castellano, Inglés, Francés, Alemán e Italiano. 160 páginas, papel 115gr., couché brillante, cubierta foldcote 12” plastificado, lomo cosido, fotografías a todo color, gráficos en blanco y negro. Impreso en Ausonia. 2004, Lima.
Idiomas   ESPAÑOL, INGLES
Paginas   114 paginas
Editorial  

Editora Tankar E.I.R.L. :

Alternativas de Lectura  

Existen ejemplares en la Biblioteca Nacional del Perú; Biblioteca de la Municipalidad Provincial de Cusco, Centro Bartolomé de las Casas-Cusco y principales universidades del país.

Extracto   Pags. 17-20. Pags. 66-68.
 
 

Extracto: Pags. 17-20.

EL ORIGEN DE LA CIUDAD DE CUSCO.

Siglos después y no muy lejos de los lugares anteriormente descritos, cuando en noviembre de 1533, Francisco Pizarro y sus fuerzas penetraron en el corazón del imperio de los Incas, vieron en su núcleo una ciudad que los llenó de asombro. Dotada de palacios, templos esotéricos, almacenes premunidos y una disposición urbana vertebrada por calles orientadas hacia las salidas o puestas de sol, la entonces sagrada ciudad de Cusco cobijaba así, bajo un orden cósmico a los linajes de los Incas, y en encierros casi monacales, a las mujeres escogidas para el perpetuo servicio del culto y también para tejer los más preciados textiles con los que se reciprocaban lealtades y se honraban a las divinidades.

En los alrededores, cerca de cien mil casas (a decir de Pedro Sancho en 1534), formaban un cordón semicircular en el que residían junto a los antiguos linajes de esta tierra, los señores tributarios concentrados desde los más lejanos pueblos a los que fagocitó este imperio. Cerca de cien etnias y veinte lenguas veladas por el Quechua que era la universal, coexistían en la Ciudad que legítima en su tiempo se consideraba como el centro del mundo, y como tal, centro nervioso de una vasta organización comunicada con sus extremos, por caminos y hombres que ágiles y en relevos, trotaban llevando mensajes en cuerdas anudadas con las que tejían y destejían la memoria (Quipus). De los códigos con los cuales estos se leían, se sabe muy poco, casi nada, que si tuvieron otros; estudios recientes enfocan su interés en los complejos diseños geométricos de sus textiles (tocapu), lo cierto es que cuando los especialistas en decodificar estos misteriosos anales (quipucamayoc), fueron consultados acerca de los orígenes de la ciudad, respondieron a través de un cuerpo de literatura oral hecha a manera de historia sagrada, en la que los hechos se disuelven en la atmósfera mágica de sus mitos. Estos como tales, constituyeron la información proporcionada por sus registros y memoria, a los funcionarios y cronistas del reino de España, cuando declararon acerca de los primeros pueblos que se asentaban cerca al lecho cenagoso del antiguo lago extinguido donde se edificó la ciudad de Cusco. Lares, Poques, Sahuasiras, Alcabisas, entre otros, dijeron eran los nombres de los primeros pueblos que señoreaban en este Valle, antes de la llegada de los Incas o los Hijos del Sol. Se desconoce quiénes fueron los primeros en poblarlo, mas no su primer nombre “Acamama” que quiere decir «Esta que contiene las cosas, o esta que es madre14».

Sobre quiénes eran los Incas, son muchos los estudiosos que desde entonces hasta el presente se hicieron la misma pregunta, y a ella corresponden también variadas respuestas.

Existen versiones que se basan en documentos tales como las palabras15 y ciertas características culturales que sugieren migraciones de pueblos situados en las inmediaciones del lago Titicaca; otros postulan su desarrollo autónomo en el valle de Cusco, pero en verdad, lo que de ellos se dice, es muy discutido entre los distintos investigadores. Lo cierto es que la historia de su origen, como los Incas la concibieron y contaron, se encuentra sintetizada en sus mitos16 y en el espíritu de su obra.

El mito

De las creaciones que los hombres tienen en común, hay especialmente una que a manera de metáfora prodigiosa, ejerció el sortilegio de contener entre otras, la idea del mundo y la del hombre en su más remoto origen. Así sutilmente el mito, inspiración viva de la imaginación, abrió las puertas de ese infinito espacio al que ahora llamamos cultura. La religión, las artes, las formas sociales, derivan de él tanto como las características fabulosas que lo constituyeron permanente en su largo y sinuoso viaje a través de la memoria de los pueblos.

Los ciclos míticos del origen del hombre, de los Incas y la ciudad de Cusco, son ricos en símbolos, gestos rituales, y sucesos sobrenaturales asociados a descripciones de la geografía en la que se desarrolla la gesta. En ésta por lo general se representa a los héroes civilizadores y fundadores, como personajes enviados por la divinidad en busca de un lugar previamente singularizado, el cual ha de ser reconocido, en el momento que el gesto ritual de sus personajes es aceptado por la madre Naturaleza o los seres que moran en ella, reflejándose el hecho, en manifestaciones suyas (arco iris, haces de luz, lluvias de fuego etc.), que serán tomados como señal de buen augurio y donde culmina o se fija un hito (conversión de los personajes en piedra), en este largo peregrinar.

Esta estructura mítica, por la continuidad cultural aún se mantiene en la actualidad. No sorprende que al final de los relatos míticos en las comunidades tradicionales del Valle Sagrado de los Incas, se señale siempre un hito de piedra como testimonio que valida lo narrado17. Así la dinastía Inca, no solo elaboró el discurso ideal que legitimó su origen cósmico, sino que complementariamente, perpetuó su comunión con la Naturaleza, entregando sus mejores esfuerzos para elaborar y recrear físicamente y parte por parte, el escenario de la epopeya de su origen. Escenario que a continuación mostramos, junto al relato sintetizado de las diversas versiones recogidas en los siglos XVI y XVII, acerca del origen del mundo, de los Incas, y de la ciudad de los Hijos del Sol: Cusco.

Extracto: Pags. 66-68.

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